Expían culpas vecinos de la Romero Rubio a través del Camino de la Cruz
Uno de los barrios bravos de la Cd. De México. Junto con su colonia vecina, la 1ero de Mayo (o la primera y te mato, mejor conocida por sus habitantes), la polémica colonia Romero Rubio, celebró apasionadamente, al igual que Iztapalapa, la crucifixión de Cristo.
La Romero Rubio, o como sus vecinos la llaman, la ratero rubio, aquella que colinda con la Morelos y con Tepito, demostró ser capaz también de vivir la pasión de Cristo a través del vía crucis.
La cifra de espectadores y la afluencia ni en sueños superaría a la procesión que se lleva a cabo en Iztapalapa, se encuentran alrededor de 300 o 400 personas.
El recorrido comienza en la glorieta central de la colonia, ahí donde se encuentran las famosas “flautas de la Rubio”, que algunas vez fueron presentadas en el programa Otro rollo, de Adal Ramones y que, a la fecha, el encargado de dicho local, ostenta con cierto desaire.
Desde la mañana una pipa de agua echaba a manguerazos litros y litros de agua hacia el pavimento para refrescar los pies de los representantes de la crucifixión; cosa extraña que no se les amonestara ya que al día siguiente algunas personas fueron detenidas por festejar el sábado de gloria reventándose globos de agua y persiguiéndose a jicarazos.
Nazarenos de todos los géneros y edades, uno de ellos exhibía un tatuaje del redentor, recorrieron bajo el sol las calles de la Romero Rubio la clásica carga de cruces, en señal de penitencia.
Ramiro, como dijo llamarse el tatuado, señaló tener 20 años y el motivo de su penitencia era haber provocado una embolia a su madre debido a su vida de pandilla y drogas. Esta es la tercera vez que asiste a la celebración de su colonia cargando una cruz.
Ramiro parece querer olvidar el dolor que le causa la embolia de su madre y el camino que transitó descalzo, ya que al término del recorrido no pensó dos veces en acudir al carro de sus amigos, que se encontraban como espectadores de la representación al tiempo que escuchaban el ritmo de una canción de reggaetton, y soltarles estridentemente, “no manchen, ya me arden rete harto las patas”
A diferencia de la representación iztapalapense, un señora comenta que para elegir a la gente de la representación sólo se debe tener ganas, ya que “no muchos están dispuestos a cargar una cruz tan pesada”, además de que no hay muchos religiosos ya que esta colonia, como sus vecinas, ha decidido mejor encomendarse a la Santa Muerte.
La Rubio nos ha vuelto a demostrar que en el barrio las cosas se arreglan a golpes no con lágrimas.

Comentarios
Puedes hacer mejores relatos. Necesitas darte un tiempo para plasmar las cosas y no ir por el camino más rápido.
Hay que trabajar más los textos.
Saludos
RL