LA TORRE LATINO


Encuentro fascinante la torre latino, por cientos de razones.


-Sentir la brisa dándome en la cara, fría fría a esa altura, metiéndose a todo mi rostro

-El vértigo de la altura, esa imponente altura que me hace suspirar cuasi arrodillarme ante ella

(si bien no es muy grande físicamente, sí que lo es, para mí, sentimentalmente)

-Los recuerdos..., mi papá llevándonos para mirar todo mientras él se quedaba mudo, muy quieto y quedo ante todo el Centro Histérico, quiza recordando cuando su papá lo llevaba a él


Pero mi fascinanción mayor es la hermosa vista, ver todas esas calles que siento tan mías, desde siempre, sin saber porqué, me obsesiona ir al centro y conocer cada vez más y más las calles, las cantinas, los restaurantes, las vecindades, las librerias de viejo, las pulquerías escondidas, los puteros y su excéntrica gente. Todo en el centro me remonta a nostalgia: los organilleros, los cines porno, las paletas de vainilla que cobijaba un recipiente cilíndrico de metal, la farmacia paris, el zócalo y su bandera ondeante, las calles sucísimas de la calle de Moneda, la catedral y sus fieles, las marchas y mítines a las que siempre acudimos por ser hijas de universitarios casados con "la lucha social" y, como mencioné al principio, por cientos de razones más.


Se me hizo la costumbre de ir a la torre cada que regreso de un viaje, de hecho ya estoy pensando en la torre cuando dejo mi suelo mexicano, por eso estar allá arriba viendo todo como una suerte de ser omnipresente, me da siempre esa sensación de estar al fin en casa.

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